|  |
|
|
TOnGO.
Sólo 120 Km en este país, donde fuimos a buscar
un barco o un avión que nos evitara pasar por
África Central y todas sus complicaciones (guerras,
visados...). Las posibilidades económicas
y demás) se terminan concretando en un billete
de Air Afrique para Johannesburgo, dejando atrás
de momento la malaria y el calor y 10.000 Km recorridos.
Dos intentos de robo, con engaño y alevosía, una
casa no ofrecida sino finalmente alquilada, y
un billete de avión que no salió tan "barato"
como nos prometieron. Tongo. Aunque por supuesto
hubo otras cosas que merecieron bien la pena.
Del sahel
al bosque tropical.
A pesar de recorrer poco camino, entramos
al país por una de las zonas más bonitas: las
montañas de Klouto. Desde el lago Volta dejamos
Ghana con una pájara y una indigestión. Una vez
más se nos hace de noche en la frontera y dormimos
en la terraza de un bar. Parece que nos gustan
(los bares). En Klouto, entre tecas y cafés, llegamos
al Auberge des Papillons.
|
|
|
|
Allí Prosper nos sorprende con alojamiento
y paseos con manga entomológica incluida, para
conocer las famosas mariposas de la zona.
Muy recomendable charlar con él. Paseo entre mandarinos,
pomelos, café, cocos, bananos... y escarabajos
que irán a parar a colecciones europeas. Prosper
aprende algo de castellano gracias a nuestra repetición
constante de "¡Oooh, qué bonitooo!".
Pero los placeres son breves y hay que seguir
a Lomé, así que, viendo sobre la montaña una tormenta
que seguro nos cae encima, nos lanzamos de cabeza
dentro de la nube y la lluvia. La estrella
nos guía esta vez a la destilería de los hermanos
Kokou y Kossi, y con ellos degustamos vino de
palma y sorabí (orujo de este vino) hasta
que acaba la tormenta, varias horas después.
Camino a la city encontramos a uno de esos personajes
que prometen el oro y el moro y nunca sabes a
cambio de qué. Nos lo volveremos a encontrar...
|
|

|
|
Lomé.
Ya en la ciudad nos ilusionamos con la
información que nos ofrece este personaje:
un barco nos puede llevar a Durban, en
Sudáfrica. Cuando vamos a confirmarlo,
todo es mentira. ¿Por qué? Para seguir investigando,
nos acercamos al Puerto Autónomo de Lomé,
donde Gilles Dalmes, el responsable del
astillero, nos propone otra solución:
un pesquero español va hasta Sâo Tomé y
desde allí nos asegura que es fácil encontrar
otro barco a Sudáfrica. Pero tanto trajín
nos supone dinero y tiempo y visados...
lo que nos hace decidirnos definitivamente
por el avión.
Mientras buscamos la forma de llegar
al cono sur, nos alojamos en la casa de
huéspedes de la AFVP (Asociación Francesa
de Voluntariosas del Progreso), vieja conocida.
Una vez más la cooperación francesa resolviendo.
Jerôme y Justine nos introducen en los avatares
socio-políticos del país. Otros personajes,
sin embargo, nos introducen en la desconfianza
al intentar robarnos dentro de casa.
|
|
|
Tercera
fase de la búsqueda: los vuelos.
Después de manejar varias opciones de cómo
salir volando de Togo, optamos por la oferta de
Air Afrique a Johannesburgo. Bon Voyage, Air
Afrique!
- 9:15 Justine nos acompaña al aeropuerto
internacional con nuestras cinco cajitas de
algo más de 30 Kg y las correspondientes bolsas
de mano de un peso aproximado de 15 Kg cada
una.
- 10:00 Primeros problemas: el scanner
aún no está encendido y pretenden hacernos abrir
las cajas que están primorosamente precintadas
y atadas con todo nuestro amor. Nos salvamos
gracias a la labia de Justine.
- 11:00 La cosa va rápida y las cajas
van directamente a la baca de un minibús con
destino a Cotonou, en el país vecino Benin.
- 14:00 En la frontera, el encargado
de Air Afrique nos sugiere pagar el visado para
Benin, pero nosotr@s ya hemos pagado de sobra
un billete de Togo a Sudáfrica, así que nos
negamos. Un padre brasileño de la Iglesia Adventista
del Séptimo Día se une a nuestra causa mientras
intenta vender biblias a diestro y siniestro.
- 17:00 Cotonou. Hambrient@s tras todo
un día de acá para allá reclamamos a Air Afrique
algo de comer. En el bar del aeropuerto nos
informan de que sólo dan comida a pasajer@s
que llevan más de 48 horas de retraso en sus
vuelos. Somos afortunad@s pues, y nos quedamos
sin comer.
- 20:00 Vuelo Cotonou-Abidján. Una hora
en el aire y vacío en el estómago, aunque los
azafatos nos dan los aperitivos reservados a
la bussiness class.
- 21:00 Abidján y la comida prometida.
Digestión al fin y sobremesa con güisqui y Captain
Morgan para pasar el rato y divagar sobre la
luna.
- 1:00 Abidján-Johannesburgo. Siete
horas de vuelo que terminan en una mega ciudad
al otro lado del continente. Lo conseguimos!!!
|
LA
MALARIA Y SUS MEDICINAS.
Tras más de un
año de viaje por África occidental, durante
la época de lluvias, tod@s cogimos la malaria.
Algun@s no tomamos ningún tipo de preventivos,
y otr@s si, cada uno de un tipo diferente:
Resochin, Savarine y Paludrine. Ninguno
de ellos nos libró de la enfermedad.
Casi todos los que están basados en la cloroquina
tienen efectos secundarios bastante molestos
(fallos en la visión, dolor de cabeza, nauseas,
inapetencia...), y en África del Este
están ya desechados y se intenta no utilizarlos
más.
Como remedios caseros,
en general en todos los países que hemos
pasado se recomienda comer y beber cosas
amargas (tónica, nuez de kola, infusión
de kinkilibá, hojas de papaya...), incluso
una cervecita diaria no está mal...
Y además, evitar los alimentos dulces,
que parece ser, atraen a los mosquitos.
Los medicamentos
para el tratamiento (una vez manifestados
los síntomas de la enfermedad) como el Fansidar,
nos funcionaron mejor. Sin embargo pueden
bajar la tensión considerablemente.
El ultimo grito en
lo que a antipalúdicos de tratamiento se
refiere, es el ARTESUNATE. Un nuevo
compuesto comercializado por compañías francesas
y belgas, que no nos dejó ningún efecto
secundario y abarca todo el espectro de
malarias.
Por supuesto, a
cada región del mundo le corresponde un
medicamento mas acorde con el tipo de cepa
que existe. Sin embargo, también sucede
que cada región del mundo dispone de los
medicamentos que los países ex-colonizadores
quieren exportar allí, a menudo a precios
inaccesibles para la mayoría de la población.
Además se recomienda
llevar un complejo vitamínico (sobre todo
vitamina C) aparte del medicamento en
cuestión, para reforzar las defensas.
|
|
|
|
|
|
|
| |
 | | | | | |  |
|