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TARZANIA.
Tanzania resulta de la unión de la excolonia
alemana de Tanganica y el archipiélago de las
islas Zanzíbar, Pemba y Mafia. Por estas estepas
milenarias salió el Homo sapiens. Los paisajes
africanos por excelencia. El Kilimanjaro, la
montaña mas alta del continente, con 5.895 mts.
En Tanzania solo falta Tarzán, que hablaba en
swahili a Jane, Chita y los demás. Fue lugar de
muchos encuentros y despedidas. Unos vienen de
visita y otros aparcan la bicicleta una temporada.
El resto seguimos. También llego la cámara de
video. Acción!
Leones, tse-tse y masais. Un país grande y
duro de rodar. Yambo, yambo bwana, avari gani,
msuri sana. Swahili a tope, poco inglés. Buena
Kili baridi (cerveza fría) para empujar el estofado
de carne con patatas y plátano, la indigesta y
flatulenta tripa. Y es que hace falta ponerse
las pilas para atravesar estas tierras de Africa.
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Las montañas
del sur.
Entramos en el país por Kyela, en el sur,
en la frontera con Malawi. Desde aquí hasta Mbeya
escalamos las Poroto Mountains y sus exuberantes
bosques tropicales. Holga, que se cayo de
la bici el día anterior, no puede pedalear por
estas duras rampas que comienzan desde el río
Songwe. Así que con Pepe se suben a un bus y quedamos
en vernos en Mbeya.
Tras unos días de descanso con sus sesiones de
rigor de colada, ajuste de bicis e internet, Ana
marcha con Juli hacia Dar es Salaam. Ella a por
un nuevo pasaporte y el a por una visita más
de su hermano Miguel Angel, y de Jazmín. Ellos
traen la tan esperada cámara de video. Holga queda
en Mbeya a la espera de Ana, mientras que Pablo,
Pepe y Josetxu parten hacia el norte.
La carretera que va hasta Makongolosi escala
el paso mas alto de las carreteras tanzanas, a
8030 pies (unos 2.400 mts), tras tres horas
de lucha por pistas polvorientas y de piedra suelta.
Llegando a Chunya la pista se hace cada vez mas
arenosa y al borde de la Reserva Nacional de Rungwa
ya estamos hartos de los picotazos de las moscas
tse-tse. En Kambi Katoto nos hospedamos en la
casa del tipo de la tienda, curiosamente representante
del partido en el poder. Por las noches escuchamos
atónitos sus proyectos de hermanar esta aldea
perdida con alguna localidad europea o americana.
Nos invita a compartir su noble sueño que fluye
repetitivamente bajo los efectos del güisqui local.
No nos conmovió y todo queda entre risas y unas
cervecitas. Por aquí merodean leones y otros felinos.
Así que esperamos a Holga y Ana que vienen en
bus, y de empalmada seguimos hasta Itigi. Allí
nos hacemos los primeros planos con la cámara
de video digital mientras que saboreamos unos
chorizos que vienen directamente de España ¡Ole!
Desde Itigi a Singuida rodamos por una estepa
seca y amarillenta salpicada de acacias. Tras
Singuida y camino a Katesh, el paisaje muestra
curiosos pináculos de roca y se va haciendo mas
accidentado. Mas arena en la carretera, mas
conductores de camión suicidas, viento en contra,
agua escasa. Para colmo, una noche, el que decía
ser el jefe de la aldea nos "hospeda" en su casa.
Al final nos mete en casa de otro, nos cobra generosamente
por cenar, no le gusta que las mujeres fumen.
Una joyita. Afortunadamente la vista del volcán
Hanang (2.800 mts) alegra la vidilla.
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De camino entre Babati y Arusha nos adentramos
en la región de los grandes Parques Nacionales
tanzanos: Tarangire, Lago Manyara. La pista
esta destrozada y buscamos los senderos para bicicletas
que trazan atajos atravesando las primeras bomas
o aldeas maasais. El viento sopla fuerte en contra
y aparece un nuevo elemento en el paisaje: los
todo terrenos llenos de turistas blancos. Arusha
nos recibe con el Monte Meru (4.556 mts) como
decorado y el reencuentro con Jazmín, Miguel Angel,
Juli y Poli. Este ultimo un viajero español amigo
de una amiga de un amigo....
El
lago Eyasi y los bosquimanos.
Ya somos otra vez nueve. ¡Nos vamos
de safari!!! Ngorongoro y el Lago Eyasi.
Maasais, datogas y adzebes, los famosos
bosquimanos. Los bushmen. Con ellos pasamos
uno de los momentos mas fascinantes del
viaje. Estos cazadores-recolectores
no necesitan mecheros ni cerillas para encender
fuego o sus xilums, las pipas de barro para
fumar tabaco y/o marihuana. Van a cazar
con arcos y flechas de diferente calibre
según la presa. Y a desenterrar tubérculos
con una rama torcida con la punta afilada.
Tras unos meses se desplazan a otro área,
cazan algo, y hasta que no se comen todo
no piensan en moverse. Mas o menos como
nosotros.
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En Ngorongoro flipamos más de una vez.
Dentro del cráter con los bichitos. Estaban todos
menos la jirafa. Y ya por la noche Jazmín y Juli
tuvieron la visita de una hiena que se coló en
su tienda. Se supieron defender con unas almohadas
y listo. Ahí es na'. Se acaba el safari y la compañía
de Poli, Jazmín y Miguel Angel. Snif! Hasta la
próxima.
Lago
Natron.
Nos vamos de wild biking safari al corazón
de la tierra maasai. El Rift Valley y el Lago
Natron con su colonia de flamencos nosequé más
grande del mundo. Y con el volcán sagrado Oldonyo
Lengai (2.878 mts). La ruta comienza por las
laderas boscosas de Munduli. Morani, un maasai
que gestiona un garito turístico en Munduli Juu,
nos cuenta sobre su pueblo y su cultura. También
nos dibuja un mapa de la zona con los puntos de
agua (escasos), las bomas maasai (algunas), y
las zonas mas pobladas de animales (varias). Es
el XXXIV cumpleaños de Josetxu y lo celebramos
con vino de la región: tinto dulce malo y blanco
seco bueno. Esto es la estepa y no se puede pedir
mas.
Bajamos al Rift Valley a través de la Seven
Corners Road. Infernal descenso que se cobra
la parrilla delantera de Pepe y nos sumerge
en el fondo de esta kilométrica falla. Por aquí
las jirafas, chacales, antílopes y cebras se confunden
con los rebaños de los pastores maasai. Este área
es conocida con el pot, la olla. Sin comentarios.
Alcanzamos el primer deposito de agua, sin duda
el lugar mas concurrido en estos parajes. Las
mujeres lavan ropa, los pastores traen el ganado
para abrevar, y los niños y niñas acarrean agua
a las bomas. La pista se cubre de polvo. Ya al
atardecer llegamos a un poblado maasai donde hacemos
noche. Nosotros nos sorprendemos tanto o más
que ellos.
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Seguimos nuestra pelea con la pista
y llegamos a Elutoto, el segundo punto de
agua. Cargamos combustible y al pedal. Rodeamos
el Monte Kitumbene (2.942 mts) por el sur.
Esto es como hace muuuuuuuuuuucho tiempo.
Los animales salvajes en su salsita y nosotros
con nuestras burritas. Sesión de pinchazos.
La pista esta hecha un Cristo. A Juli le
da una pájara, pero otra boma maasai salva
de nuevo a nuestros bicicletos. Refugio
y unos pocos litros de agua son algo muy
valioso en la estepa del este de Africa.
Al día siguiente, bastante destrozaditos
llegamos a Engaruka Chini. En este poblado
maasai nos encontramos con Olipello, el
jefe de los moranis, los guerreros maasai.
En su garito acampamos, comemos carne y
bebemos cerveza. En Africa la hospitalidad
es mucho mas que una costumbre.
Para atravesar los 60 kms de praderas arenosas
y polvorientas que nos separan del Lago
Natron, decidimos cargar las bicis en algún
vehículo de los muy pocos que pasan por
aquí. En dos días nos juntamos todos
en Ngaresero, a orillas del Natron y a los
pies del imponente Oldonyo Lengai. El volcán
con el magma mas frío (solo unos 500°C y
pico) del planeta. Una pasada de sitio.
Allí conocimos a Bern, un arquitecto alemán
de vacaciones con su bicicleta por la estepa.
Con el compartimos unos días.
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La diáspora.
De vuelta a Arusha nos encontramos con la hermana
de Pablo, Sara, y su compi Jochen. Son risas y
lagrimas. Pablito se vuelve a London después
de seis meses de pedaleo con los bicicletos. C
U soon. A los pocos días se van Holga y Ana pedaleando
a Nairobi, con rumbo a Madrid, claro que si. Ha
sido año y medio de puritita convivencia.
Nos vemos pronto. Muchos besos y tailwinds. El
grupo pierde sus efectivos femeninos y se reduce
a tres. Nos vamos de convivencias a las faldas
del Kilimanjaro. Allí conocemos que es HADCO (Hands
for Development and Cooperation), un proyecto
de cooperación con madres solteras que llevan
Maria, Carmina, Sonia (Soniag@correoweb.com)
y Cristina. Ellas también solteras. Gracias a
ellas conocimos a Iginas, que nos descubrió el
techo de Africa.
Con la imagen de la cumbre del Kili en la
retina nos acercamos al Monte Meru donde ciclamos
una de las travesías en bici mas recomendable
de los alrededores. Una pista publica atraviesa
el Parque Nacional del Meru permitiéndonos disfrutar
del entorno virgen de este volcán.
De vuelta en Arusha nos cae el 12 de Octubre
y el segundo aniversario de viaje en bicicleta.
18 países africanos, 20.000 kms rodados, casi
un continente. Parece que no nos hemos dado mucha
prisa. Vamos a ver que tal se nos da este
próximo año, que ganas no nos faltan. Dejamos
Arusha. En Nairobi vamos a ver como saltar a la
India. Asia es el siguiente. Pero antes a Josetxu
le salió curro en Africa del Oeste, entonces Juli
y Pepe se Irán a Uganda, pero además Holga anda
todavía por Kenia. A ver como nos organizamos
esto.
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FICHA
TECNICA: la frontera de Malawi y Tanzania.
Casi todas las guías
turísticas lo avisan: si vas a pasar de
Malawi a Tanzania por tierra cuídate de
conseguir el visado antes, pues Tanzania
no tiene representación diplomática en su
vecina del sur. Pero ya en la ciudad de
Balntyre mucha gente nos comento que en
la frontera no eran muy estrictos. Así que
llegamos allí y los agentes tanzanos
nos dieron tres meses de visado turístico
con una sonrisa y 25 USD por cabeza en la
mano. En la Embajada de Tanzania en
Maputo (Mozambique) nos costaba un mes 50
USD y tres meses 100 USD. Un ahorro de tiempo
y dinero.
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