24 pers.

 

KENIA Y UGANDA.

Llegamos a Kenia con la intención de cerrar el periplo africano. La primera idea que nos ronda la cabeza es recorrer el país hasta Mombassa y desde allí coger un barco que nos lleve hasta la India. De esta manera evitamos pasar por Sudan, Israel y la frontera indo pakistaní. Todos estos lugares están en conflicto armado. Finalmente la única vía posible era el avión, nadie pudo asegurarnos, una vez en Kenia, que existiera tal barco.

Pablo ya se había ido a Londres y Ana a Madrid. Josetxu vuela hacia Senegal para trabajar un mes como guía de ciclistas. Holga va a visitar Lamu, el Kilimanjaro. Pepe y Juli aprovechan para visitar Uganda donde les espera George en un camping del que es socio. Pasamos pues de las despobladas y áridas tierras del interior de Tanzania al verdor tropical de Uganda con Kenia como paso intermedio.

Entrada a Kenia.

El día 17 de Octubre del 2001 entramos en Kenia por Namanga. Inmediatamente se nota el aumento de población y de nivel de vida: hay muchos más cambistas de divisa y los maasais lucen más y mejores ornamentos. A uno de estos que, aparte de los grandes agujeros en los lóbulos, llevaba palitos de plástico a modo de antenas incrustadas en las orejas, le compramos un huevo de avestruz para festejar nuestra futura llegada a Nairobi en casa de Sophie y Manu, al día siguiente.

Tuvimos la gran suerte de no tener que cruzar toda la inmensidad urbana de la capital entrando desde Ngon por el oeste por carreteras secundarias que nos permitieron dar con la casa sin sufrir apenas el peligroso trafico de esta gran ciudad.

La conexión belga funciona a la perfección. Sophie y Manu son amigos de Vincent (Kulala Lodge de Namibia), y de Pierre y Nadja (Bobo-Dioulasso, Burkina-Fasso) y no desmerecen en absoluto en hospitalidad y buen humor. Todos ellos inolvidables. Para siempre.

A los dos días de estar en Nairobi Josetxu se va a Senegal para trabajar un mesecito. Reencuentro con Holga que viene de Lamu de pasar unos días con los famosos Juan y Carol, a los que luego finalmente por fin conocimos.

Entramos así en la conexión española, que junto con la belga y la francesa contribuye a una intensa vida social de los bicicletos. Hicimos muy buenas migas con Bruno y Marie por una parte, con Julián y Linda, con José y Ayleen por otra.

Gran éxito de una de nuestras paellas en casa de Bruno y Marie ante más de 20 comensales. También nos regalaron el apetito con la cocina tailandesa de Linda, aunque ésta es de Singapur. Con ella y con Julián renovamos el repertorio de chistes españoles.

 

De Nairobi a la frontera.

Con la panza llena salimos de Nairobi cuidando siempre de no entrar en la amenazante highway. Continuas subidas nos van acercando al borde del Rift Valley por las montañas de Magina. Al Rift Valley le vamos siguiendo el rastro desde Mozambique.

Los paisajes se hacen cada vez más verdes. Aparecen imponentes bosques de pinos. Los campos están más poblados que en su vecina Tanzania. Las carreteras muy peligrosas en las cuales pudimos observar varios accidentes.

Descenso vertiginoso hacia el Rift Valley con el lago Naivasha al fondo, otro lago más de la inmensa falla. Siguiendo la misma estresante carretera nos encontramos dos lagos más, el Elementaita y el Nakuru, que da nombre a la ciudad.

El miedo a ser atropellados en cualquier momento nos impide disfrutar de la belleza del recorrido. Es, sin duda, la carretera más peligrosa que hemos hecho en toda Africa. Arcenes inexistentes o en muy mal estado, te obligan a circular en el mismo carril que los autobuses y camiones asesinos.

En Eldoret nos sorprende la primera lluvia que a partir de ese día nos haría parar por la tarde como mínimo. Dieciséis kilómetros después de Eldoret y con el Monte Elgon de fondo sale la carretera que va hacia el norte, hacia Kitale. En esta carretera la tranquilidad sucede al estrés.

Al día siguiente de alcanzar Kitale, a mediodía llegamos a la frontera de Uganda. El asfalto había terminado en Endebes pero la pista tenia muy buen suelo y aun no había grandes desniveles.

Uganda.

La frontera más tranquila del mundo es la de Suam, entre Kenia y Uganda. Un precioso arroyo divide los dos países. El puesto fronterizo es una casita de piedra en una pradera tupida. Los policías tanto de la parte keniata como de la ugandesa son amabilísimos. Ya dentro de Uganda realizamos el cambio de moneda más relajado y tranquilo de todo el viaje.

La ruta de Elgon es de tierra, o más bien de arcilla, que nos va atascando día tras día hasta detenernos del todo en Kaptchakwa, unos días más tarde.

Nada más cruzar la frontera paramos a comer a pocos kms de Suam, en Bukua, donde degustamos el matoke, la tradicional pasta de plátano ugandesa, que nos deleitaría en más de una ocasión. Después de comer por una pista que se hacia cada vez más empinada, pudimos ver una gran tormenta acercarse. Nos hemos metido de lleno en la "pequeña estación de lluvias" en la que sólo llueve torrencialmente todos los días. No podemos imaginarnos como será la gran estación de lluvias.

Los rangers que nos cobijaron en Kaptchakwa nos acercaron hasta una zona algo menos imposible de rodar. Fueron 25 kms de pista estrecha, embarrada y empinada con el 4x4 lleno de gente y a toda velocidad. Rifles Kalashnikov saltaban en el suelo de la parte de atrás donde íbamos todos, como unas doce personas apelotonadas. Fueron momentos de terror. El peligro acechaba con sacarnos de la carretera en una de las resbaladizas curvas o con que se dispararan los rifles que andaban por el suelo. Volvimos a las bicis y al barro con un gran alivio: el de estar vivos.

A partir de ahora la pista estaba en obras y había charcos inmensos de barro que amenazaban con bloquearnos de nuevo. Pero una vez más alcanzamos carretera asfaltada unos kms antes de Sipi. Al día siguiente ese tramo que habíamos dejado atrás era impracticable excepto para 4x4.

Acampamos en frente de las famosas Sipi Falls, una sucesión de tres grandes saltos de agua, el ultimo de los cuales cae por encima de una gran cueva. La parada era obligada. Teníamos que deshacernos del barro acumulado y poner a punto las bicicletas. De todas maneras no podíamos salir por que la lluvia torrencial duro dos días.

Una vez seco todo el equipo y después de algunos paseos por los encantadores alrededores, abandonamos el Monte Elgon. Trepidante bajada desde Sipi hasta Mbale.

Al día siguiente llegamos a Jinja y allí nos reencontramos con George, con el que habíamos compartido Malawi. Nos cobijo de las lluvias en el Nyle River Explorers, un backpackers y camping del que es socio. El camping esta situado muy cerca de las fuentes del Nilo, en una de sus primeras curvas bravas.

La inestimable hospitalidad de George y aquel lugar nos hicieron disfrutar el tiempo que nos quedaba en Africa. Esta todavía seguía sorprendiéndonos con su belleza, su verdor y su abundancia.

En las bravas aguas del Nilo practicamos rafting, nuestro bautismo. Bastante espectacular y adrenalínico. En estos días nos empapamos de ambiente kayakero, de las "aguas blancas", con Leo, Tony, Fox y Bryan en el bar del camping con vistas al Nilo.

Desde este paraíso en el corazón de Africa partió Holga hacia Nairobi para desde allí volar a casa.

La lluvia y el poco tiempo que nos quedaba para la cita con Josetxu en Nairobi nos impidieron conocer más a fondo este bello y prospero país. Verde como pocos, se dan tres cosechas al año, y donde da gusto ver agua por todos los lados, algo que es cada vez más raro en Africa. La gente se enorgullece de su honestidad con buenas razones para hacerlo. Se nos dio el caso de no poder subir a un autobús semivacío porque no habíamos hecho reserva. Cualquiera que haya viajado por Africa sabrá el significado de eso.

Es muy grato contemplar el buen hacer de los ugandeses que están levantando un país castigado hasta hace muy poco tiempo por la guerra.

FICHA TECNICA: la frontera entre Kenia y Uganda.

Si entras en Uganda por la frontera de Suam te ahorras los 30 $ que cuesta entrar por otras fronteras. El policía de la frontera más tranquila del mundo explica esto con una gran amabilidad.

Sin embargo, no es recomendable hacer la ruta que rodea al Monte Elgon en época de lluvias. Puedes quedar atascado varios días.