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INDIA.

Los bicicletos aterrizan en Mumbay provenientes de Nairobi a finales del 2001, de esta forma evitan las regiones conflictivas de Sudán y Medio Este. Se pagan la estancia en esta gran urbe, una de las más caras de la India, trabajando de extras en Bollywood.

Al cabo de unos diez días salen hacia el sur con la intención de recorrer toda la costa de este inmenso país para evitar el calor que castiga el interior del mismo.

Recorren Maharastra por la misma costa, cogiendo barquitos que suplen la inexistencia de puentes en las anchas desembocaduras de los ríos. La costa es dura pero bonita. Las carreteras estan todas asfaltadas y son muy numerosas, tanto que te equivocan con gran facilidad, incluso preguntando. Las rampas sube-baja todo el tiempo son de un buen desnivel, aunque no muy largas.

En Karnataka la carretera se hace más llana y es más fácil de rodar. La India ofrece un sinnumero de posibilidades para hacer rutas en bici. Lo malo es que los mapas no reflejan más que una mínima parte de las mismas y eso que son asfaltadas. En Africa ocurre al contrario; los mapas ponen más carreteras de las que hay en realidad.

Lo más destacable fue la estancia en Gokarna, un paraíso para los amantes del mar, las playas hermosas y la tranquilidad. Un sitio de los que hacen afición. Allí se encontran con Xurxo y Mayca, amigos de amigos y con ellos compartirán otros lugares y otros momentos.

En Goa les coge la navidad. Desde Malawi llevaban sin tener una buena fiesta. Música y danza en las orillas del Indico. Buena comida y barata en el "Sun and Sand", un restaurante extraordianario en Anjuna donde les dejan acampar junto a la playa durante una semana. Les guardan las cosas importantes dentro de la casa y la señora prepara unos platos baratos y exquisitos.

LLegan al superpoblado estado de Kerala acompañados siempre de inmensos cocotales. Atraviesan la zona de los canales, muy interesante y muy bonita. En Kerala hay restos de influencia china de hace unos mil años, en las costumbres y en el folklore.

Deciden dejar la costa ya a pocos kilómetros del punto más al sur aconsejados por Marco, un joven francés que les orienta hacia Munnar y Kodaikanal en las montañas del interior de Kerala y Tammil Nadu, respectivamente.

Al dejar la costa dejas también el gentío. Viajando por la misma tienes la sensación de estar siempre en un pueblo que nunca se acaba. Esto agota un tanto. En las montañas la cosa se despeja un poco.

Disfrutan las hermosas vistas de los alrededores de Munnar y la carretera que lleva dando un inmenso rodeo hasta Kodaikanal. Pero una vez allí esperan que despejara de lluvias y nieblas durante una semana si conseguirlo para apreciar las estupendas vistas que les habían comentado.

 

De camino a la costa otra vez por la ruta de los templos: Sriramgam, el más famoso y más grande pero también en Trichy, Swamimalai, Mamallapuram... Tamil Nadu es uno de los más antiguos estados con raigambre hindú, muy religioso, pero no de tipo integrista.

De todas formas lo más destacable de Tamil Nadu es la relación que hay entre el cine y la política. Desde hace 30 o 40 años muchos de los presidentes del estado y miembros de su gobierno han estado muy relacionados con el mundo del cine. En la actualidad la primera ministra es una antigua actriz y los dos anteriores fueron dos actores destacados

En Tiruvanamalai, en la montaña de las procesiones de la luna llena, les acogen como huéspedes unos anfitriones de lujo: Gayatri y Ananda. La primera valenciana y pintora casada con Ananda, escritor y organizador de encuentros artísticos, medioambientales. Su casa es un cajón de sastre de diferentes tipos de artistas, músicos, escritores, pintores, escultores…y viajeros, y ése es además su proyecto de vida: un incesante flujo de gentes que dejan ideas, que contribuyen cada uno a su manera a que la cosa siga viviente.

En Chennai intentar nuevamente trabajar como extras de cine pero no lo consiguen. No había tanta necesidad de extranjeros como en Mumbay.

Ya en Andra Pradesh concluyen la ruta de los templos. Quieren visitar el de Tirumala en Tirupati pero no les dejan subir a la montaña con las bicicletas porque había panteras. Se puede subir en cualquier otro medio de locomoción. Es uno de los más grandes complejos turistico-religiosos de la India, y según los Vishnuitas (está dedicado al dios Vishnu) el más visistado del mundo, más incluso que la Meca.

Así pues otra vez en la masificada costa de la India huyendo de los criminales conductores de camiones y autobuses que son los dueños y señores de las carreteras. La ley del más grande es un hecho que todos aceptan menos ellos. Los camiones y autobuses adelantan tocando el claxon. O te quitas, en muchos casos fuera de la carretera, o te quitan. Esa es la regla de oro en la India: tocar el claxon para decir que voy para allá. El oído es casi tan importante o más que la vista. Las incorporaciones son a lo loco. En muchos tramos han tenido el corazón en vilo durante todo el día.

En Visakapatnam, Pepe se separa del grupo. Se separa de la costa y se dirige por el interior de Orissa y Chattisghar hacia Varanasi, la ciudad de la música, de la vida y de la muerte en el río Sagrado, el Ganga. Julián y Jostxu siguen por la costa hasta Calcuta donde cogerán un avion que los llevará hasta Tailandia. Josetxu tiene problemas con el pasaporte y en la embajada de Delhi ya le dijeron que no podían arreglárselo, que tenia que volver a España para hacerse uno nuevo. Básicamente al servicio del ciudadano español.

Pepe por el interior hasta Vanarasi, la ciudad de la música, de la vida y de la muerte.

Orissa y Chattisghar suponen un fuerte cambio en la ruta. Sobre todo dejas de ver gente en todo momento y lugar. Eso ya es un triunfo muy grande. Los pueblos tienen un principio y un final, hay bosque y animales. Además las tormentas van por delante, refrescando el camino del día siguiente. La gente tambien cambia, hay tribus donde es tan tímida que no te prepara el té, chai, porque se siente como atemorizada. Las mujeres tienen tatuadas las caras y los brazos. Hay muchos kilómetros en solitario. Tienes que atravesar varias cadenas de montañas bajas por pistas de tierra muy buena para bicicletear, y cruzar ríos que un par de meses más tarde, o sea ahora, ya no se podrá hacer, porque de pequeños arroyos se convertirán en caudalosos y escandalosos ríos alimentados a diario por las torrenciales lluvias monzónicas.

En Varanasi se encuentran ambos grupos unos días. Es la ciudad del adios, hasta luego, no se sabe cuándo volverán a encontrarse pero los planes son el sudeste asiático.

Juli y Josetxu en Tailandia

Josetxu intenta resolver sus problemas con el pasaporte en Bangkok donde llegan a finales de abril. La embajada le da un pasaporte de sólo once meses que aunque palia el problema no lo resuelve.

Esos días tienen un encuentro fabuloso con la gente de PAT y con Bruno, un amigo al que conocieron en septiembre 2001 en Nairobi.

El sudeste de Tailandia es impresionante. Duermen en los templos budistas. Llueve mucho, ya llegó el monzón. En su primer descanso de bicicleta en Tailandia les roban: se llevan la riñonera de Juli con el pasaporte, las tarjetas de crédito, el dinero en efectivo, una agenda y una cámara de fotos.

Después de este disgusto reemprenden la ruta hacia Camboya, un país menos desarrollado pero de gente más sonriente. Camboya estuvo cerca de treinta años de conflicto armado. En 1998 abrió nuevamente sus fronteras. Las carreteras son duras pero tienen bellos paisajes de montes y bosque tropical.

Tras ocho dias de pedaleo contínuo por Camboya, Josetxu y Juli entran en Vietnam parando en Ho Chi Minh City donde encuentran una cerveza y un acceso a Internet muy barato y a los/as becari@s de la Oficina Comercial de España en HCM City que les proporcionan tres días de descanso y visitas a una muestra de cine español.

Siguen su ruta en bicicleta por las tierras altas de Vietnam del Sur. Continua lloviendo en un paisaje de montañas y lagos. No se puede dormir en las pagodas porque hay que pedir permiso a la policia que tiene por costumbre denegarlo. Sin embargo, con el mundial cerca y pese a que Vietnan no juega, los bares se llenan de tipos con dinero en la mano con los que es fácil congeniar y conseguir alojamiento.

En este momento están en Buon Ma Thuot con la intención de seguir por las montañas hasta la costa, cerca de Hue, la antigua capital imperial. Desde allí pasarán a Laos, donde han quedado en Savannakhet con Pako que se les une en la ruta el proximo 25 de Junio.

Nepal

Después de su encuentro con Josetxu y Juli en Vanarasi, Pepe tira hacia el Nordeste, hacia Sikkim con otro Pepe, mexicano y atleta. El objetivo es gastar los ultimos días del visado hindú en este montañoso estado que hace frontera con China, Nepal y Bhutan. Han de atravesar los estados más poblados de la India, Utar Pradesh y Bihar. En Muzzafarpur ya no puede salir a la calle por cansancio psicológico (hartura le llaman los entendidos).

Las amebas de origen Varanasiano marcan el viaje por Sikkim pero el paisaje y la bondad de sus gentes les hacen disfrutar de lo lindo

Allí se encuentra la tercera montaña más alta del mundo, el Kanchenchonga con 8598 m, a sólo trece del K2, la segunda. Empiezan los monzones y las montañas se esconden durante varios días. Lluvia y niebla, recuerdos de Kodaikanal aunque al menos no hace tanto frio. Pepe el mexicano deja Sikkim unos días antes. Pepe el bicicleto aprovecha hasta el ultimo dia para estar en Darjeeling, una ciudad colgada en una montaña. Desde allí, en un día se entrará en el Nepal donde se encuentra en estos momentos

El sur de Nepal es como el norte de la India, un llano, pero muchísimo menos poblado. Hay campo entre los pueblos y bosques muy frondosos que te acompanian durante todo el camino. Luego llegan la montañas, muy verdes, muy exuberantes. Es, como en Sikkim, el principio de los Himalayas, las montañas más altas del mundo.

Nepal es una buena mezcla de razas y culturas, de lenguas y de religiones. Encuentras de todo en estado puro y mezclado: achinados chatos, achinados con nariz aguileña, diferentes tonalidades de la piel, origianarios indoeuropeos, mongoles, tibetanos, chinos y como no, hindúes.

Desde Ketauda hay una ascensión de 53 km, constante hasta Damon, y más tarde una fuerte subida con bastante tráfico que te deja a 10 km de Kathamandú, la capital. El paisaje es magnífico. Pero esto sólo es el principio...