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Para recorrerla en bicicleta, hmmm, que decir. Encuentras
asfalto hasta detrás del último kilómetro. Pero el tráfico...
un calvario. Las carreteras siempre llenas, de ruido
y de gente, de camiones suicidas y autobuses despendolados,
de rickshaws temerarios, vacas diletantes, cuarenta motos,
carromatos, una abuela con la cantara, un abuelo en bicicleta,
el arroz que se esta secando, el perro tiñoso. Adrenalíticas
y desquiciantes la mayoría de las veces. Nosotros buscamos
siempre rutas secundarias. Cuanta menor actividad
mejor para los bicicletos.
Al ser solo tres todo es más fácil. Una nueva
costumbre se integra en la rutina viajera: buscamos
cada noche la hospitalidad en las Iglesias cristianas.
Católicos, protestantes, ortodoxos, baptistas, adventistas.
Nos da igual. Para un extranjero es mucho mejor que en
los templos hinduistas o en las mezquitas. Además, esa
temporada estaba "calentita" la cosa de las religiones.
Muchas veces nos preguntaron ¿sois cristianos? Escurrimos
el bulto o cuando hay buen rollo decimos la verdad: "Pues
mira, no".
Y nos publicaron un articulo en Humsafar, la revista
de vuelo de las líneas aéreas pakistaníes. El primero.
Lo celebramos con marisco y pescaito y cervezas (por cierto,
la cerveza india es la peor del mundo, al menos hasta
ahora). Pero todo se atraganto cuando nos dimos cuenta
que el pago fue un fiasco. Luego salió otro en España,
en Saber Vivir, la revista para la mujer moderna. Ahí
es na'. Este parece que si lo pagan. No obstante, La
Noticia llegaba en Marzo, cuando abrimos nuestra nueva
y flamante pagina web. Muchas gracias Javierin.
De premier en Bollywood.
Llegamos a Mumbai, antes Bombay, y triunfamos en el
cine indio. Posamos delante de las cámaras de la meca
del cine kitsch por unas sabrosas rupias con las que cubrir
los gastos en esta gran ciudad. Camareros, enfermeros,
fancy people, y hasta de maderos (adivinad quien!). Los
turistas lo tenemos fácil en la tierra de la masala movie,
los que más películas hacen al año del mundo.
Salimos de esta megaurbe por el mar. Mumbai se asienta
sobre una conjunto de islotes que se transformaron en
una península artificial. Atravesarla en bici no es
muy sugerente que digamos, así que nos embarcamos en
la Puerta de la India y en una horita de travesía por
una inmensa bahía ya estamos pedaleando por la costa del
estado de Maharastra. El segundo día nos cruzamos
con Jens, Ronnie y Mathias. Más bicicleteros por el mundo.
Los dos primeros salieron juntos de Dresden (Alemania)
y se les unió el tercero en Pakistán. Hasta donde lleguen.
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Israelitas, Russian connection, indios plastas y menos
plastas, lindas italianas, dos holandeses con su furgoneta
desde allá, un maori con su novia no-maori, montones de
japos. Hasta encontramos a un "lagarto" de Cádiz que se
había despistado más de 10 años por allí. Gaupasas a la
orilla del mar Arábigo al ritmo de la música Goa-trance.
Nos reencontramos con Boaz, otro de los que triunfaron
en Bollywood. Y varias veces, lo que pasa es que había
tanta gente que al final nunca nos despedíamos. En otro
alarde más de audacia intentamos ganar unas perras vendiendo
space cakes, type A. La cosa quedÓ en cubrir gastos
y disfrutar de unas cuantas veladas "en globo".
Cita en Gokarn.
Tras la costa de Maharastra, la de Goa es más fácil,
menos accidentada. Largas playas, calitas con palmeras.
Algunos lugares, como el Cabo de Rama, son espectaculares.
En Palolem nos cruzamos con Piet. Viene desde Suecia en
bici, pero las cosa está en que su máquina
tiene más de 30 años! Es un hierro sin marchas, y con
un freno trasero de esos de pedalear al contrario. Piet
es un obseso de la temperatura. Mide el agua de la playa,
el ambiente bajo la sombra, en la orilla del mar, por
la noche, al amanecer. Así se va recorriendo el mundo,
con su bici de paseo y un termómetro. Por allí también
apareció Silvano, el cocinero italiano. Otro gran actor.
No sera la última vez que nos crucemos por estas
tierras.
Por medio de Holga sabemos de una pareja de gallegos
que están en Gokarn. Este sitio sagrado se encuentra
ya en el estado de Karnataka, donde empieza propiamente
el sur de la India. Ya la gente casi no habla indi, el
idioma de los norteños. Bueno, uno de los muchos más
que se hablan en este ancho y largo país. La lengua local
es dravidiana, no indoeuropea. Es un tronco de lenguas
anteriores a las invasiones arias y que llegaron a extenderse
por el sudeste asiático. O sea, muy, muy antiguas. Gokarn
es una pasada, de las playas más chulas que conocimos
en la India, si no es la más. allí conocemos a Maika
y Xurxo, que están recorriendo India. Ella hace ganchillo
y el toca el djeridoo. Ella reza pujas por la mañana y
el cocina sabrosos platos de lentejas "vegetas". Nos lo
pasamos debuti con la pareja de los Parota. Como muestra
un botón: "íbamos un día, recorriendo la costa,
de playa en playa. Pepe lleva su cámara de video y comienza
una entrevista informal con Xurxo, que esta lijando un
coco para hacer un "cenicero" o algo así. De pronto aparece
un baba, asceta de religión hinduista, que sin grandes
preámbulos nos enseña sus genitales, donde porta un anillo
que le cierra la punta del pene. Por supuesto, no puso
ninguna objeción a ser filmado. Así es la India". Esperamos
que pronto podáis ver los comentarios de Maika en la web.
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Por la
costa hasta Varkala.
La costa va perdiendo color, pues solo hay
una carretera nacional que discurre por la orilla.
La densidad de población aumenta al entrar en
el estado de Kerala. El paisaje esta dominado por
plantaciones de cocoteros y canales de agua por
donde pescan y circulan. Rectas interminables y
mucho trafico. De vez en cuando nos cruzamos
con un elefante. Es Febrero y se multiplican los
festivales devotos de este animal sagradísimo,
reencarnación de Ganesha, dios de la Fortuna.
Así llegamos a Varkala, destino turístico con
fama creciente al sur de Kerala. Nos deja un
tanto fríos. Si lo comparamos con lo que ya conocemos
desmerece un poco. Los numerosos restaurantes tiran
la basura por el acantilado que domina la playa,
donde las indias se bañan en casto camisón mientras
que sus compañeros lo hacen en calzoncillos. Espantoso.
Recibimos noticias de que por fin nos pagan el primer
articulo que publican los bicicletos! La revista
es una desconocidísima publicación, solo disponible
en los vuelos de la PIA, las líneas aéreas pakistaníes.
Menos es na'. Mariscada y pescaito, que no es para
menos. Luego resulto que el cheque no vale y esto
y lo otro. Cuando escribimos esto has pasado siete
meses más y seguimos sin ver un guil. Moraleja:
la desconocemos, pero estamos seguros de que hay
alguna buena.
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Reencuentro con los
Parota
Marco, un francés residente en Kerala nos lo pintó
muy bonito, y para allá nos dirigimos. Además, Maika y
Xurxo también van allá y quedamos en vernos en Kodaikanal,
en las montañas del vecino estado de Tamil Nadu. Las
montañas, siempre más sugerentes, nos llaman. Y así
dejamos la ruta en principio planeada hasta la punta de
la India, en el cabo Comorin, por otra más accidentada.
Pero no hubo accidentes y si muchos bosques de caucho,
de café, de cardemuma, de pimienta. Las especias están
por todos los lados. Las cuestas arriba y abajo también.
Un día hubo un explosivo puerto de 22 kms después de comer.
La noche paso en una Iglesia con un cura que conocía España
y se había traído una boina de allá. Cómo no.
En una semana nos ponemos en Munar, a los pies del
Anai Mudi, el pico más alto del Sur de la India. POR
FIN dormimos una noche solos, en medio de inmensas plantaciones
de té y a orillas de un bonito lago. Atravesamos
bosques de bambú y sándalo, el parque natural de Chinnar,
con sus animales salvajes: eran monos de bonete!!!
Que nos recuerdan vivamente a un compañero de pedaladas.
Llegamos a Palani, otro de los muchos holy places
de la India. Tan sólo nos separan de nuestros
colegas galegos, 64 kms de subida continua hasta Kodaikanal.
Un ciclón aparece por detrás y se agarra a las montañas.
Llueve, llueve y llueve. Pero nada detiene a los bicicletos...
ja, ja, ja. Lluvia persistente y rampas para todos
los gustos nos tomaron dos días de pelea para llegar arriba
y descubrir que nuestros colegas... se habían marchado
ya! Fue una falsa alarma. Solo se habían cambiado de sitio,
a una modesta habitación con chimenea para pasar los fríos.
allí pasamos largos días de agua escuchando a Xurxo conciertos
de djeridoo y Maika haciéndonos tobilleras de ganchillo.
Muy monas por cierto. No importa, estamos en familia.
Un día de esos aparecieron Philippo y Andrea, unos
colegas italianos. Bueno, sardos. El cielo se abre
y subimos al monte. Kodaikanal es famoso por sus espectaculares
amaneceres. Desde arriba, con las casas abalconadas en
las laderas de las montañas, se disfrutan mares de
nubes perfectos que se van difuminando a medida que la
niebla sube desde el valle. Ferpecto.
Nos vemos en el rainbow.
Tras un descenso brutal de 60 kms llegamos a Madurai
y comenzamos nuestro circuito personal de templos hinduistas
de Tamil Nadu, un estado con más de 3.500 de estos impresionantes
y sagrados lugares. Hemos vuelto a quedar con los
cónsules gallegos para celebrar el cumpleaños de Pepe.
Otra vez no aparecen a la cita y nos dejan un mensaje,
emplazando el reencuentro en Tiruvanamalai. Por allí se
esta organizando un rainbow para el siguiente plenilunio
y tenemos idea de ir a ver qué tal. Pasamos por
los templos de Madurai, Srirangam, Swamimalai. Aquí celebramos
el XXXVIII aniversario de Pepe con cerveza Superstrong
y dos kilitos de helado de sabor Spanish Rapsodia. Feliz
cumpleaños hermano! Luego llegaron más templos: Thirumazhapadi,
Gangaikonda, Chindambaram, y llegamos al de Tiruvanamalai.
Josetxu lo hace con 38 de fiebre y lo que parece ser un
acceso de la malaria que todos/as nos traemos de Africa.
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El pueblo esta dominado por la bonita montaña
(sagrada también, claro) de Arunachala. Cada plenilunio
más de 100.000 personas peregrinan alrededor de
ella, en un espectáculo de devoción y fuego. Callejeando
por el pueblo nos topamos otra vez con Maika y Xurxo.
Se hospedan en Lila's, la casa de Gayatri, Ananda,
Aditya y Arjuna. Ella es pintora y de Alicante,
y el escritor y de Cochin. ¿Quién es quién? Visitad
la web www.anandagaya.com
y sabed como se vive tal como se piensa. Y si pasáis
por allí, ya sabéis de un sitio donde crear, interaccionar,
conocer, relajarse y convivir es todo uno. Un bonito
encuentro. allí también conocemos a Ana "asaltodemata",
que nos presenta a Krishnamurti y sus escritos,
del que ya llevábamos oyendo hablar unos meses.
Muchas gracias.
Se van Maika y Xurxo por la mañana y por la noche
llegan Philippo y Andrea de camino al rainbow. Gente
de paso y paso de gente. Nosotros nos quedamos con
Gayatri y su familia y flipamos un rato con la procesión
del monte Arunachala. Nos recorremos el circuito
de 8 kms en bici, por supuesto. Arunachala significa
la montaña de fuego, y miles de velas se encienden
como culto a esta forma del dios Shiva. Con
mucha penita y las ganas de volver a vernos salimos
de allí camino al norte.
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Por la costa este.
Cerquita de Chennai, la antigua Madras, hacemos una
parada técnica en Mamallapuram, un pueblito pesquero lleno
de templos y vestigios del antiguo imperio chola,
que se extendió hasta el Sudeste asiático. Ahora es un
discreto lugar turístico, famoso por sus talleres de talla
de piedra. Nos dedicamos a revelar las fotos, compramos
y enviamos artesanía para que la vendan nuestros colegas,
visitamos la fabrica de las legendarias motos Enfield,
empezamos a trabajar on-line en nuestra futura web. Por
fin podemos ver "todas" las fotos del viaje. Intentamos
volver a currar de extras en el cine indio. En Chennai
están los famosos estudio de MGR, actor que llegó a ser
Primer Ministro de este estado, y vaaaarios años. Ahora
su "amiga" Jaya, que era bailarina, le sustituye. Aquí
el cine tiene una relación larga y estrecha con la política
y el Gobierno. El culto a las estrellas del star system
es notable por todo el estado. Pero el cine de Tamil Nadu
no precisa de extranjeros rubios y altos para sus películas,
así que nasti.
Llegan malas noticias desde la otra esquina del país.
Los enfrentamientos entre distintas comunidades religiosas
estallan y se cobran cientos de muertos en el estado de
Gujarat. Hinduistas y musulmanes pelean por los mismos
sitios sagrados a golpe de espadas, piedras y gasolina,
mientras la policía muchas veces mira para otro lado.
La milenaria convivencia de estas tierras se tambalea.
Esperamos que no llegue más sangre al río y vuelva la
tolerancia por la que la India se distingue tanto.
Desde aquí fuimos a Tirupati, ya es el estado de Andhra
Pradesh. Por delante de la Meca, Roma o Jerusalén, este
es el lugar de culto más visitado del mundo. Miles
de hinduistas visitan a diario el templo de las Seven
Hills, Tirumala. Nosotros no pudimos porque no dejaban
subir en bicicleta. Pero en moto si. La razón que esgrimían
es que había peligro por las panteras sueltas. Seguimos
la ruta en la línea de la costa, recorriendo cientos de
kms por las peligrosas carreteras nacionales. Podemos
evitarlas siempre que llegamos a algún delta, como los
de los ríos Krishna y Godavari. Aquí el yogur de leche
de búfala merece una mención: exquisito. Seguimos
la costumbre de pedir refugio en las iglesias cristianas
y un día encontramos una misión claretiana! La
India tiene de todo. Poco a poco llegamos a Vishakapatnam,
la ciudad india que ha crecido más rápido en los últimos
años.
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¡Hasta
luego!.
Desde aquí dividimos el grupo: Pepe tira solo
hacia el norte, con la intención de visitar Varanasi,
la ciudad sagrada a orillas del río Ganges. Juli
y Josetxu siguen ruta por la costa hasta Kolkata,
o sea, Calcuta. A Josetxu le expira el pasaporte
en pocos días y hay que reservar vuelo para irse
a Bangkok (Tailandia), donde solicitar otra vez,
esta la tercera, un pasaporte nuevo. La Administración
española... Quedamos de volver a vernos en Varanasi
en unas semanas.
Dejamos el estado de Andhra Pradesh y entramos
en el de Orissa. Por la costa, Juli y Txu llegan
al lago Chilka, la albufera más grande de Asia.
Cerca esta la ciudad sagrada de Puri. allí llegamos
y recibimos la noticia del estreno de nuestra nueva
website. Chapeau Javi! Llega el holi, el festival
de los colores, cuando los indios, e-llos so-los,
se colorean el cuerpo y la ropa. Hay que andarse
al loro con los adolescentes llenos de hormonas
y siempre dispuestos a demostrar su bravura de forma
entusiasta. Nosotros nos refugiamos en el pueblito
de Konark, donde un impresionante templo dedicado
al sol estuvo enterrado en las dunas unos 300 años.
Alucinante. Seguimos pedaleando y atravesamos
el delta del Mahanadi y en tres días salimos de
Orissa y entramos en el estado de West Bengal.
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Cuando llegues,
me llamas.
Llegamos a Kolkata cruzando las aguas del delta del
Ganges, el más grande del mundo, atravesando el famoso
Hoogly. La entrada a esta gigantesca ciudad la hacemos
con las burras sobre un autobús. Rodar por las carreteras
indias es estresante, pero por las ciudades es desquiciante.
En la ciudad de Teresa, Rabindranath Tagore y la diosa
Kali, hacemos los últimos preparativos para salir de la
India. allí nos reencontramos con Dion, un francés
que también triunfo con nosotros en Bollywood. Parece
mentira como este enorme país se empequeñece al ritmo
del viajero. Han sido cinco meses y casi 5.000 kms.
Juli y Josetxu pillan un tren y se van a Varanasi para
visitar a Pepe.
Describir esta ciudad llevaría ríos de tinta,
que además, ya están escritos. A todos nos gustó
a pesar de su suciedad, su ruido, las enfermedades que
pillas, sus deliciosas amebas. La India muy india,
las más india de todas. Las abluciones se realizan al
lado de la salida del colector de la ciudad, donde al
lado se lava ropa y el búfalo se esta bañando, mientras
al lado queman algún cadáver. Eso sí, todo es sagrado.
Aquí encontramos gente fantástica: Christine y
Malcom, dos kiwis en bicicleta desde London hasta Wellington
(Nueva Zelanda). Un buen conecte. Pepe Calvillo, un charro
que pedaleó desde Kathmandú hasta Goa y
andaba en esos momentos por allí. Saeko y Yukifumi, dos
encantadoras criaturas del Japón, un chorro de alemanes,
y muchos/as más con los que compartíamos las tranquilas
veladas en la azotea del Puya Guest House, y algún bang
lassi que otro.
Pepe nos anuncia que aquí va a alargarse un poco más
la separación de los bicicletos. Quiere intentar atravesar
el Tibet en bicicleta, una tarea nada fácil y no precisamente
debido a las montañas del Himalaya, sino más bien gracias
a las labores de la policía china. Lo intentara junto
a los kiwis. Josetxu tiene que hacerse otra vez el
pasaporte en Tailandia y Juli le acompaña. Su idea es
recorrer el sudeste asiático y ver como y dónde
reagruparnos, con tiempo. Parece complicado porque Juli
marchará a Madrid a fines de Julio para currar
unos meses y sacar unas pelas. Las finanzas tiemblan.
Nuevos kms por muy distintos caminos. Cuando lleguéis,
me llamáis.
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¿Iglesias?
Sí, gracias.
A más de uno/a le sorprenderá
esta declaración, que no de principios. Seas
o no seas creyente, las iglesias en la India suponen
uno de los pocos sitios tranquilos donde pasar la
noche. En India no hay problema para acampar
en las playas, las riberas de ríos, los cocotales.
En general es un país bastante seguro en este
sentido. Incluso en terrenos privados los dueños
acceden a dejarte acampar. Otra opción pueden ser
las áreas donde paran los camioneros, nuestros enemigos
naturales por el día, pero muy solidarios
por la noche. Normalmente hay duchas y tigre. Todos
los pueblos tienen un sitio público para
pasar la noche con una fuente de agua cercana. Eso
sí, muy público.
Pero claro, in-me-dia-ta-men-te
aparecen docenas y docenas de gente, a lo largo
de horas y hasta bien entrada la noche. después
de un día duro de pedaleo lo que menos te
apetece es seguir viendo gente a tu alrededor. Hay
muchas guest houses, pero no en todos los pueblos.
A veces hay suerte y hay un daramsala, casa de huéspedes
asociada a un templo hindú, muy baratas y básicas.
Las iglesias cristianas, de cualquier confesión,
nos abrieron sus puertas prácticamente todas las
veces que nos acercamos. Algunas incluso dan cena
y el cura es un cachondo. Las católicas las mejor
dotadas, y las protestantes las más campechanas.
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