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En CAMBOYA se te va
la olla!.
Cuenta la leyenda que el reino de Kambuja, el de los
hijos de Kambu, el fundador del país, surgió de las aguas
como la dote para la unión entre el Brahman indio Kaundiya
y una princesa local. Cuando el héroe indio navegaba por
un inmenso lago, vio a la princesa y le lanzó un
dardo con el que enamoro de forma irreversible a la incauta.
El suegro, un dragón que dominaba el lago, hizo surgir
la tierra y la cedió como dote al foráneo Casanova. Sea
como fuere, el origen de Camboya esta claramente marcado
por la llegada de los primeros colonos que venían desde
la India.
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Camboya es la tierra de los khmers (jemeres), la etnia
dominante en el país con la población más homogénea de
todo el sudeste asiático. También este nombre trae
los nefastos recuerdos de los khmers rouges, los jemeres
rojos de Pol-Pot, y de principios de los 70s, llenos de
oscurantismo, limpieza étnica y agrariarismo. Ahora es
el Reino de Camboya, y su rey Sihanouk es uno de los camaleones
políticos más longevos de Asia, omnipresente en el devenir
histórico de la región a lo largo de los últimos 75 años.
Desde 1996 Camboya volvió a abrir sus fronteras al
resto del mundo, dejando atrás un largo periodo de
mas de 30 años de guerras y aislacionismo. Las consecuencias
son aún palpables: las peores carreteras e infraestructuras
de la región, y todavía un@s 800 afectad@s cada año
por accidentes con minas o munición sin explotar.
No es raro ver mutilados a lo largo del viaje. Este peligro
latente limita el desarrollo agrícola de amplias zonas,
sobre todo en las montañas. Los presupuestos para desminar
los campos son impensables para la economía de uno de
los países más pobres de Asia. Camboya depende totalmente
de la ayuda internacional para abordar esta tarea.
Localizar, desactivar y anular una mina cuesta aproximadamente
unos 300 USD. Fabricarla tan solo 3. Junto con Afganistan
y Angola, Camboya es de las zonas más minadas del mundo.
Queda mucho por hacer.
En nuestra opinión l@s camboyan@s son la gente mas
dulce que hemos encontrado en Asia hasta ahora. Tras
el aislamiento y la guerra, ahora les apetece hablar con
extranjeros, practicar inglés, saber de otros lugares.
Siempre nos trataron con extrema amabilidad, incluso en
las zonas mas alejadas de todo lugar, que son las que
aconsejamos recorrer si queréis disfrutar de verdad este
país. Muy, muy buena gente.
Las montañas del Elefante.
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A pesar de todo esto, pedalear por Camboya es
una gozada. La costumbre de alojarnos en los wats,
los templos budistas, continua aquí con mas razón
que nunca. No es muy recomendable la acampada libre.
Camboya es un llano surcado por infinidad de
canales y corrientes de agua. Se mueve tanta o más
mercancía por el agua que por las destrozadas carreteras.
En su limite SO con Tailandia se elevan las Cardamon
Mountains, zona minera del país y último
refugio de los jemeres rojos. Camboya y Tailandia
son buenos productores de piedras preciosas,
un detalle que no pasó por alto la guerrilla
pro-maoísta.
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Cuando estas montañas se zambullen en el océano Pacífico
se llaman las montañas del Elefante. Nosotros entramos
por ahí, por Hat Lek, en el extremo SW de la costa camboyana.
Un par de casinos hacen las delicias de tailandeses y
turistas. En todas las fronteras de Camboya florecen los
casinos, pues aquí el juego esta permitido y no así en
el resto de los países vecinos. Atravesamos el recién
estrenado puente que lleva a la ciudad de Krong Koh Kong,
cambiamos moneda y seguimos ruta. El ejército tailandés
colabora con el gobierno camboyano en la nueva carretera
que cruza unos 150 kms de cerradas selvas tropicales.
Pasamos pequeñas aldeas a las orillas de los ríos, que
aún se cruzan en barca.
La lluvia monzónica persiste pero nosotros siempre encontramos
algún sitio donde refugiarnos. Los camboyanos, como
el resto de los pueblos de esta parte de Asia, viven en
casas levantadas del suelo y construidas sobre pilares,
que alejan la vivienda de la humedad y las inundaciones
temporales. Allí nos guarecíamos cada vez que la lluvia
aparecía. Al final no vimos ningún paquidermo. Tras atravesar
las montañas seguimos la línea costera hacia Vietnam.
En Sre Ambel aparece el asfalto y tomamos "LA" carretera
que va desde la Phom Penh, la capital, a Sihanoukville,
el puerto de Camboya.
La costa hasta Vietnam.
Hacemos unos kms por esta flamante vía y llegamos
a Veal Renh. La carretera sigue hasta la costa, pero allí
acaba y nuestra intención es continuar hacia el SE, camino
de Vietnam. Paramos en este pueblo, para descansar
y las varias rutinas de los bicicletos (lavar ropa, limpiar
la bici, beber alguna cervecita). Al día siguiente nos
desplazamos en bus hasta el consulado vietnamita, en Sihanoukville,
y en 20 minutos conseguimos el visado que en Bangkok nos
hubiera llevado cuatro días. Felpecto. Mientras, en Veal
Renh dejamos las bicis y todo el equipo al cuidado de
Phear. Un loco mundial, que no habla ni una palabra de
inglés, pero con el que no paramos de reírnos mientras
estuvimos allá (ver
colaboradores - Camboya).
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En el consulado vietnamita nos informaron de
la posibilidad de cruzar la frontera cerca de Chau
Doc, y para allá nos dirigimos. Desde Veal Renh
discurre una carretera a tramos sin asfaltar, entre
la costa y las montañas de Bokor. Pasamos por Kampot
y seguimos hasta la villa costera de Kep, típico
destino playero para los camboyanos. Juli lleva
unos días con la espalda rota. Pensamos que alguna
postura de alguna noche, un frío... Ya no está
Holga con nosotros así que no tenemos masajista
en el grupo, pero por aquí el tema del masaje está
tan extendido que cualquiera te mete mano un rato.
Una señora muy amable recompone la espalda a Juli
sin más recompensa que unas risas y nuestro
sincero agradecimiento. Seguimos por caminos destrozados
surcados por trazadas de motos y bicis. Juli se
cosca de que tiene el manillar de la bici ligerisimamente
descentrado. Por ese estúpido detalle le vino el
dolor de espalda, oyes.
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Alcanzamos la carretera nacional 2 y pasamos noche en
un wat donde una monja muda hace las delicias de la concurrencia
y cocina muy rico, por cierto. Tan sólo 40 kms
de pista polvorienta nos separan de Vietnam. Embozados
con pañuelos y gorros compartimos este tramo con el tráfico
pesado de los camiones. Pero lo más duro fue
llegar a la frontera y encontrarse con los maderos vietnamitas
diciéndonos que nasti, que esa frontera no es "internacional"
(hay alguna frontera en el mundo que no sea inter-nacional?).
Su contrapropuesta es rodar 250 kms por Camboya para llegar
a la frontera correcta, que tan sólo dista 15 kms
en línea recta por territorio vietnamita. así que tras
acordarnos de todos los ancestros de todos los policías
de todas las fronteras de todo Vietnam, en español por
supuesto, y con una patada en el trasero, nos despedimos
del delta del Mekong y damos media vuelta.
De Phom Penh a Saigon.
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Con la primera en la frente, pedaleamos 180 kms
por una espantosa pista hasta Phom Penh. A mitad
de camino decidimos diluir en cerveza Angkor nuestro
infortunio, y probamos las saladitas larvas de nosequé
mariposa. Rico. Es en la capital camboyana que
vemos por primera vez el gran río Mekong. Esta auténtica
arteria atraviesa toda la península del sudeste
asiático. El Mekong nace en las altiplanicies tibetanas,
y recorre desde allí 4200 kms hasta el mar. En su
delta es donde la humanidad cultivó por primera
vez arroz, hace más de 4000 años. Rodamos
por una tierra antigua para el hombre.
Decidimos seguir ruta directa por la carretera
nacional 1 hasta Ho Chi Minh City, la antigua Saigón.
Pasamos noche a orillas del Mekong, en un wat con
tan solo tres monjes, dos de ellos novicios y con
ganas de charla. En la velada repasamos con uno
de ellos su cuaderno de ejercicios de inglés.
Todo un poema. Al día siguiente cruzamos el Mekong
en Neak Luong, uno de los escenarios de la película
"Killing Fields", os suena? Nos despedimos del gran
río hasta Laos. El paisaje hasta Vietnam es una
sucesión de campos resecos en espera de las milagrosas
lluvias monzónicas, que nosotros ya hemos tenido
ocasión de conocer en Tailandia y el oeste del país.
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La última noche en Camboya la pasamos en un wat
al ladito de la frontera. Los monjes nos prepararon las
esteras para dormir justo a los pies del gran Buda que
preside el local. A las 4 de la mañana nos despierta la
letanía de mas de 100 monjes y monjas rezando mantras
budistas. Una situación divertida la de salir del saco
y vestirse sin ruborizar a más de una monja, ya
talludita. Salimos de Camboya por Bavet. Dos horrorosos
casinos flanquean la carretera, que ya cerca de Vietnam
mejora considerablemente. Decimos adiós a Camboya.
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FICHA
TECNICA: Talleres de bici de Bangkok.
Lo más probable es que si
vais a rodar a Camboya o a cualquier otro destino
del sudeste asiático, lleguéis o salgáis desde el
aeropuerto de Bangkok. Bangkok es una megapolis,
en donde podréis encontrar buenas burras y repuestos
de buena calidad, de importación, y algo bastante
peores, made in China.
Si os falta algo o tuvisteis problemas durante vuestras
travesías por la región, aquí os van un par de direcciones
de tiendas y talleres:
- Probike, en Lumphini Park, al lado de
la Embajada de Camboya. Dos pájaros de un tiro.
Una tienda moderna, con todo tipo de accesorios,
material de importación, taller... Precios y estándares
como en Europa.
- Merida bikes y la calle Luang Road, en China
Town. Todo tipo de tiendecitas y talleres
gestionados por chinos, donde encontrar de todo,
bueno, malo, caro, barato....
- Luang Road y alrededores del Klang Hospital,
se convierten en los domingos en un macromercadillo
de herramientas, bricolage, hardware, en donde
podréis encontrar material de segunda mano para
bicis.
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