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Este país guarda un buen puñado de particularidades
respecto al resto del continente. Su forma larga
y estrecha, limitado por el Pacífico, los Andes
y el desierto de Atacama, le han dado un carácter
isleño, aislado de sus vecinos. La migración
europea fue más variada y repartida. Como muestra,
a Chile lo liberó Bernardo O'Higgins, un criollo
de ascendencia irlandesa. Y ahora, gracias al "milagro
chileno" goza de buena salud macroeconómica,
es decir, casi todo es más caro.
También tiene muchas otras cosas en común
con nosotros y sus vecinos, por ejemplo, las dictaduras
militares. Cuando estuvimos por allá se
le retiró el fuero senatorial a Pinochet, y se
instruyeron nuevas causas en los juzgados. A ver si de
esta? Y por supuesto, también tienen buena
comida, mejor mariscos y pescado, deliciosos curanto,
las empanadas, sopaipillas, vinazos.
Lo mejor ha sido conocer los Andes: la Patagonia, la
carretera austral, el Aconcagua. Nos hicimos nuestro primer
volcán andino y todo, el Chillán.
Los Andes serán el paisaje que nos envolverá
por muchos meses y kilómetros. Y es que nos estamos
rodando la cordillera más larga del mundo. Casi
ná.
La llegada. No pudo ser mejor. Entre amigos.
En Santiasco vive ahora Ernesto, un colega de Lavapiex,
con su compi Gabriela. Viven en un ático con una
terraza desde la que se ven los Andes nevados y unos atardeceres
de lujo sobre esta megaurbe. Es el cumpleaños de
Gabriela: 1ª fiestuqui en la terraza, de la que será
una larga colección. Josetxu llegó
primero para currar durante quince días de guía
de un tour en bicicleta para una chica de los
USA. Más coche que bici, el tour acaba en los carnavales
de Valparaíso, donde se rejunta Juli y conocemos
al grupo de los "Furiosos ciclistas"
(www.furiosos.cl). Estos son un colectivo que reivindica
el uso urbano de la bicicleta. De la mano de Ale y Steve
disfrutamos del maravilloso puerto de Valparaíso,
de sus cerros y ascensores, de sus gentes y de su famosa
nochevieja: un espectáculo de fuegos artificiales
sobre la bahía con toda la gente en las calles.
Vuelta a Santiasco, a la terraza de moda, y a otra fiestuqui.
Esta vez es el cumpleaños de Ernesto. En esta ocasión
compartimos birritas y vinos con Román, un colega
de Madre que nos ayuda mucho en el viaje y al que no veíamos
desde que salimos. Toma ya. Al día siguiente
salimos rumbo a Ushuaia (Argentina), al reencuentro con
Pako. |
Para l@s biciclet@s ha supuesto el primer re-enganche
de un miembro a la ruta: Pako, que ya pedaleó
un par de meses con el grupo en Laos y Tailandia en 2002,
se tomó un año de vacaciones y pedaleamos
cinco meses por la cordillera andina. Aquí nos
despedimos momentáneamente, pues Pako tenía
obligaciones que cumplir: una visita de Gema a Brasil
durante un mes. Nos vemos luego, tronk. Además
de la fama de grandilocuentes, que por cierto, es bastante
merecida, a los argentinos hay que sumarle su hospitalidad
y facilidad para compartir. Como ellos mismo
dicen: ‘nos gusta la joda’. De hecho, hemos
frecuentado los campamentos de Vialidad porque nos han
tratado casi siempre de lujo. Vivan los peones camineros!
Los personajes históricos hacen una larga lista:
San Martín, Perón, Gardel, y ahora Diego
Maradona. No podrás escapar a la rivalidad entre
el River Plate y el Boca Juniors, que supera el ámbito
del fútbol.
La Tierra de Fuego.
Aquí nos encontramos con Pako,
en Ushuaia a orillas del canal Beagle, algo así
como por la latitud 55º sur. Es 8 de Enero y verano
austral, pero en las montañas nieva. Tras
la euforia del encuentro, ensayamos un día de burra
hasta la bahía Lapataia, el final del RN3. Un cartel
nos indica que queda más de 18.000 km hasta Alaska.
Con esta ya son cuatro las veces que hemos visitado los
puntos más australes del globo, junto a Sudáfrica,
Tasmania y Nueva Zelanda. Claro que queda más tierra
chilena al sur. Los alrededores de Ushuaia son chulos.
Las estribaciones de los Andes llegan aquí con
bosques, lagos, y castoreras! .
El 11 de Enero empezamos el rock´n´roll.
El primer día cruzamos el Paso Garibaldi y pasamos
noche a orillas del Lago Fagnano. Tenemos contacto con
nuestro primer ‘ripio’, que así
llaman por aquí a las pistas consolidadas con piedra.
Después llega la eterna estepa con sus grupos de
guanacos correteando, y un viento fuerte y frío
dominante del oeste que hace muy difícil la pedalada.
En Río Grande Pako y Juli pasan de Eolo y se suben
al bus. Josetxu sigue en burra hasta Punta Arenas, ya
en Chile, donde nos reencontraremos. Las pampas fueguinas
dominan el paisaje hasta la bahía de San Sebastián,
donde un cartel gigante nos recuerda que ‘las Malvinas
son argentinas’. Aquí acaba el primer capítulo
argentino.
Tras pedalear la mitad argentina de Tierra de Fuego,
a la frontera Josetxu llega sólo. Allí se
encuentra con Nicole (francés) y Luis (argentino)
y sus respectivas burras. Juntos compartimos dos
días de vendaval y pelea contra el aire, para por
fin llegar a Porvenir. Allí pasamos una noche en
el Hogar de Cristo, institución benéfica
dedicada a l@s más desamparad@s y abandonad@s.
A pesar de que el ambiente no es apto para depresivos,
más de una vez nos acercaremos a estos sitios buscando
alojamiento. Al día siguiente cruzamos
el legendario Estrecho de Magallanes y en su travesía
nos acompañan delfines y pingüinos.
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Torres del
Paine
Llegando a Punta Arenas nos juntamos los
tres. En esta ciudad hay una estatua de
un indio en la plaza principal, y según la
leyenda, si la besas el pie vuelves a Punta Arenas.
Nosotros no cometimos la imprudencia. Los dueños
del Hostal Independencia, donde acampamos, nos llevan
de marchita por las noches, a bailar la música
ratonera latina, en un garito que se llama "Malizia".
El nombre lo dice todo. El último
día lo pasamos con Román, que está
allí ayudando en la organización de
la carrera aventura "Patagonia Expedition Race"
(patagoniaexpeditionrace.com). Este tipo
de competición está ahora muy en boga,
y a lo largo de los Andes veremos muchas más
de estas pruebas ideales para los masoquistas de
los deportes al aire libre.
En tres días de viento llegamos
a Puerto Natales. Por el camino vemos ñandús,
guanacos y demás fauna local. Repetimos hospedaje
en el Hogar de Cristo, donde nos guardan las bicis
para que podamos visitar el famoso Parque Nacional
de las Torres del Paine. Si te gusta andar
por el monte este podría ser uno de los top
10 de tu vida. A pesar de los cientos de turistas,
el consiguiente incremento de basura, de negocios
y demás, la pateada es un lujo. Las Torres
del Paine, el Valle del Francés, el glaciar
Grey. Nosotros nos hicimos el camino de la W, un
itinerario entre bosques de lengas y sendas de guanacos,
al pie de monolitos rocosos y lenguas de hielo.
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Una noche la compartimos whiskey (con hielo
milenario del glaciar Grey), con un grupo de chilenos
bien heterogéneo: un guardaparques, dos militares
y tres estudiantes de Medicina. Sólo les une su
pinochetismo. A las atrocidades de la dictadura militar
les llaman "excesos", y a la añeja
polémica de la salida al mar de Bolivia responden
con patrioterismo y encendidas provocaciones belicistas.
Ya nos habían avisado que Chile es un país
contrastante en sus opiniones políticas: una mitad
católico-conservadora, y la otra progre-liberal.
Eso sí, "el General" aún tiene
muchos adeptos. Así que al lorito con lo que digáis
en voz alta. Tras seis días de calcetín
volvemos por las burras a Puerto Natales, y en un día
más estamos otra vez en la frontera con Argentina.
Los Glaciares.
El reencuentro con la Argentina no es muy alentador:
pampa y viento. Probamos la mítica RN40, la carretera
más larga del país, que recorre la precordillera
andina desde la Quiaca, en la frontera boliviana, hasta
Río Gallegos. Puro ripio, en muy mal estado,
que están pavimentando. En la estación de
Vialidad de El Cerrito nos espera un bonito encuentro
con ducha, asado, mate y plática. Le pillamos el
gustillo a los de Vialidad y así será a
lo largo de todo el país. Con la imagen
lejana del monte Fitz Roy y la cordillera llena de glaciares
y lagos, llegamos a El Calafate. Visita turística
de rigor al Glaciar Perito Moreno, con una noche de luna
llena oyendo los atronadores desprendimientos de los hielos
al caer al lago Argentino. Este glaciar, que
es una lengua del Campo de Hielo Sur, estrangula periódicamente
al lago, hasta que la presión del agua del brazo
Rico aumenta y acaba reventando el glaciar. Justamente
esto pasó un mes después de que pasáramos
nosotros. De vuelta del glaciar lo celebramos
con un ‘tenedor libre de parrillada’, es decir,
atáscate de carne deliciosa.
Tras la sobredosis de proteína y colesterol nos
metemos cuatro días más de pampa y aire
hasta El Chaltén, un pueblito en la base
de los montes Fitz Roy y Cerro Torre. Un par de paseítos
por estas montañas para flipar con todo, y camping
libre con Mario y Sara, de Madre, y el resto
de la peñita que se mueve por aquí.
En un despiste de esos nos levantan una mochila con la
cámara de fotos, un gore-tex, gafas de sol…
Nunca bajes la guardia, amigo. En el bar Zafarrancho mostramos
por primera vez el audiovisual de l@s biciclet@s. Ahora
ya vamos por la 3ª versión, y a pesar de que
no hacemos dinero con ello, siempre caen unas birrillas.
Tras otra pantagruélica borrachera en el bar El
Puesto (ojito con el nombre) salimos hacia la
Laguna del Desierto. Un ferry nos lleva a la orilla norte
y esa misma tarde porteamos equipaje hasta el hito con
la frontera chilena. El camino es una sendita empinada,
a través de un bonito bosque de lengas, que lleva
entre 2 y 4 horas empujando la bici. Luego hay una rodada
en bici cuesta abajo, y otro ferry más hasta Villa
O’Higgins, donde por ahora empieza la famosa RN7,
la carretera austral. Todo este lío es
preferible a la RN40 y sus pampas ventosas. ¿O
no? La verdad es que cada vez más ciclistas y mochileros
optan por hacerlo. Y merece la pierna. Aquí nos
juntamos con Hans y Renata, Rob, Micah y Tyler. Con todos
ellos compartiríamos días de bici por la
austral. Si yo tuviera coche, me iría a Bariloche…
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La carretera austral.
Sin duda alguna, una de las carreteras
más bonitas del mundo mundial. Bosques,
lagos, glaciares, volcanes, ríos, cerros.
Muy, muy bonita. No hace casi viento y a
nosotros sólo nos llovió un par de
veces.
Llegamos a Villa O'Higgins en
el bote de Pirincho, que una vez por semana recorre
las estancias de las orillas del lago O'Higgins,
y recoge a los mochileros y ciclistas que van y
vienen de la zona del Fitz Roy. Desde aquí
empieza la austral, donde nos cruzamos muchos días
con más ciclistas que coches. Dato importante.
Un día comemos con un baqueano que vive allí
sólo durante todo el año. Solo hace
diez años, nos dice, que tenia que recorrer
tres días a caballo con herradura para hacer
la compra. Un huemul joven le hace compañía
en la inmensidad de bosques y ventisqueros.
Hay que ser muy recio para vivir los inviernos de
estas latitudes. En Cochrane coincidimos
con Mavi y Jorge, dos ciclistas chilenos con los
que pillamos muy buen punto y a los que prometemos
una visita a su casa de Concepción. La
carretera austral es un continuo sube y baja de
cuestas ripiadas, algunas chungas. Llegando
al Lago Carrera nos caen las primeras lluvias.
Ya en Coyhaique, la capital de la región,
nos vamos al Albergue Las Salamandras (salamandras.cl)
con Chus y Santi, dos vallekanos que llevan
ocho años viviendo allí y que nos
ayudan mogollón. Tras mostrar el audiovisual
de los bicicletas en un restaurante, nos vamos a
bebernos los donativos con los amigotes:
Rob, Buckhardt y Andreas, Micah y Tyler. Mucho ciclista
pesado por la austral.
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La salida de Coyhaique es bajo lluvia.
Cuando aclara podemos seguir flipando con el entorno:
el Parque Natural Queulat, el Ventisquero Colgante,
el fiordo de Puyuhuapi. En la Villa Santa
Lucía nos separamos de Rob, que sigue su
rumbo a Puerto Montt, y junto con Micah y Tyler
nos desviamos hacia Argentina, remontando el fabuloso
río Futaleufu. La gente nos avisa de los
atentados en Madrid y pasamos un par de días
de angustia hasta tener noticias de casa. Se hace
difícil compartir la tragedia desde tan lejos.
Nuestras condolencias para tod@s aquell@s que sufrieron
pérdidas. Pako se baja el río Futaleufu
en raft, con los compadres gringos. La cara de satisfacción
delata que se lo han pasado teta. La tristeza
se torna esperanza y luego alegría, a medida
que vamos sabiendo de las caceroladas y de los resultados
de las elecciones. Ganó el NO a la guerra.
La pena es que tuvo que ser de esta forma.
Vamos a celebrarlo a la discoteque El Establo y
nos regresamos sin aprender a bailar cuecas. La
verdad es que estos chilenos son un poco fríos
para el intercambio cultural, así que nos
volvemos con sus vecinos.
Barriloche
y alrededores.
El tercer capítulo argentino comenzó
en el Paso Futaleufu. De bajada a Trevelin nos encontramos
con Sara y Steve, dos pedaleantes más de
la Escocia. A Pako se le rompe la llanta
trasera de la burra, la misma que ya cambió
en Tailandia dos años atrás, ¿qué
te parece? La ruta continúa por el bonito
Parque Nacional Los Alerces, hasta llegar a El Bolsón.
Las noches empiezan a ponerse más frías
pero aquí en El Bolsón, un agradable
microclima permite la producción de fruta
fina y cerveza artesanal, que no dudamos en probar.
Tras la paradita seguimos rumbo a Bariloche y entramos
en el parque Nacional Nahuel Huapi, el más
grande del país. Bariloche ya es
una pequeña ciudad, situada en un entorno
envidiable, y llena de turistas todo el año.
Buen sitio para reparar bicis y hacer gestiones.
Entre estas últimas, nosotros despedimos
a Tyler, un camarada de pedal que se regresaba a
Hawai. Otra tremenda peda. Salimos de Bariloche
por la ruta de los siete lagos, que pasa por los
Parques Nacionales Nahuel Huapi y Lanín hasta
llegar a San Martín de los Andes. Paisajes
andinos, volcanes nevados, selva valdiviana y vegetación
de transición, con mucho lago y buenas pistas.
En Junín de los Andes se nos une Micah, alias
Maicón, y con él rodaremos un par
de semanas hasta Los Angeles, ya en Chile. Juli
se separa y toma rumbo a Puerto Montt (Chile), para
visitar a una amiga. Pako, Micah y Josetxu seguimos
hacia el norte por el cañón del río
Alumine. Aparecen las primeras araucarias,
árboles alucinantes, con las primeras lluvias
otoñales. La zona está llena
de asentamientos mapuches. En el lago Alumine
nos llueve con fuerza, y llegamos al Paso Icalma
bajo un fuerte chaparrón. Así nos
vuelve a recibir Chile y abandonamos la Patagonia.
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| FICHA
TECNICA: los campamentos de Vialidad argentinos.
En muchas carreteras aisladas,
los únicos edificios que vereis serán
los de Vialidad, ya sea Nacional o Provincial. Muy
enrollaos con los ciclistas, nosotros pasamos muchas
noches con ellos, nos dieron agua, información,
refugio... Muy a tener en cuenta si vas a hacer
una ruta larga por Argentina.
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