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| ECUAMAN.
La tierra de las y los manes. El paisaje se vuelve verde
y salpicado de volcanes con su característica cumbre
nevada. Con sus tres zonas naturales bien claras: la selva,
la cordillera y la costa, la variedad de itinerarios esta
asegurada para un ciclópedo. Nosotros,
más amigos de las alturas, decidimos continuar
nuestra ruta por las montañas. Pero también
hemos tenido oportunidad de bajar y subir a la cuenca
amazónica oriental o al bosque húmedo de
occidente: hay muchas carreteras y trochas que te llevan
de más de 4000m a menos de 500m en unos pocos km.
Buen territorio para los amantes del downhill. Eso sí,
el clima es muy variable y las lluvias aparecen frecuentemente.
Las culturas nativas pre-incaicas ya calcularon
hace miles de años por donde pasaba el equinoccio
en estas latitudes, y en el siglo XIX, una famosa
expedición geográfica francesa que estaba
delimitando la latitud 0°, se equivocó unas
docenas de metros. Hoy se puede confirmar el dato con
un GPS. Curioso, no? Por aquí también llegaron
los incas con Atahualpa. Son también tierras liberadas
por Bolívar, que al poco tiempo se independizaron
de la Gran Colombia. Ecuador es un país
de historia humilde, a partir de los años 70 del
siglo pasado experimentó un importante desarrollo
por el descubrimiento de importantes yacimientos petroleros,
que hoy en día suponen la primera fuente de ingresos
nacional. Con sus dictadores y todo, por estas fechas
se celebran 25 años de vida democrática.
Y que sean por muchos más.
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Pero lo más señalado de esta
etapa ha sido la separación de Juli y Josetxu,
la pareja más ‘estable’ de l@s
bicicletos. Ya desde el Perú Josetxu
entró pedaleando y Juli en bus, para hacer
una visita a las islas Galápagos y zambullirse
en las aguas de uno de los paraísos del buceo.
El reencuentro y la despedida definitiva fue en
Quito. Tras más de cinco años compartiendo
viaje, Juli siguió rumbo al norte, a Colombia,
desde donde se regresará a Madrid dando por
concluido su periplo. Lo hace en compañía
de Crisa, una ciclista quiteña que se apuntó
unas semanas a esto de recorrer el mundo en cicla.
Josetxu se quedó tres meses más
por estas tierras, currando un poco para hacer pasta
y seguir viaje hasta Alaska, el otro extremo
del continente. Tras tanto tiempo juntos se hace
un poco duro, pero así es esto. Que sigan
las buenas pedaleadas para tod@s |
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Entrando
por el sur.
Tras separarnos en Sullana, Tania y Gwendal siguieron
la Panamericana por la costa y Josetxu siguió
rumbo otra vez a la cordillera. Dejando la desértica
costa del Pacífico, subimos poco a poco a la cordillera
y vamos viendo más verde. Ya en la frontera en
Machará, del Perú al Ecuador hay una clara
diferencia de color y de clorofila. El bosque
seco de las partes bajas tiene un representante bien curioso.
Es un árbol muy parecidísimo a los baobabs
africanos, pero es totalmente verde: cuando pierde las
hojas fotosintetiza en la corteza. Toma ya. La
‘Troncal de la Sierra’ es la carretera asfaltada
que sigue todos los Andes, subiendo y bajando largas cuestas
pronunciadas entre volcanes, que si tienes suerte y no
llueve o están cubiertos, podrás verlos.
No fue mi caso. En cuatro días de pelea
llego a Loja y me encuentro con Euken, un chavalote de
Mungia, un pueblo a 12km del mío. Descanso y patria
chica, visitilla a Vilcabamba y un poco de Testigos de
Jehová. Euken y sus/mis anfitriones son Testigos
y están en sus predicas. A pesar de las diferencias
hay buen rollo. La carretera sigue por territorio Saraguro,
un pueblo andino muy característico de las montañas
del sur de Ecuador. Van vestidos todo de negro y al principio
son de pocas palabras, pero cuando se sueltan...
Más cuestas y entro en Cuenca en compañía
de un par de ciclistas locales que están entrenando.
Santiago, uno de ellos, es el campeón nacional
del km en pista. Me quedo unos días acampando
en la casa de Christian Ramírez, otro ciclista
con una buena tienda de bicis para repuestos y mantenimiento
(www.tecnociclos.com). Salgo por la Troncal y
siguen las cuestas: la de Chonchi-Alausí es para
tomar nota. Aquí las piernas dijeron stop y me
quedé en una aldeíta. Todo el rato
voy pidiendo hospedaje en las aldeas y duermo con policías,
militares, curas... Lo mejor de la sociedad. También
cae alguna escuela y algún bombero. Es
fácil viajar por aquí. Ya llegando a Ríobamba
veo mis dos primeros volcanes tochos: el Altar y Chimborazo.
A pesar de que fue sólo un ratito me dejaron un
buen sabor de boca. Llego de nuevo a la Panamericana y
la carretera pasa a tener cuatro carriles y más
tráfico.
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Subida entre nieblas a Urbina
para descender a Ambato, una ciudad muy grande,
con mucho tráfico y poco más que decir.
Ya la Panamericana se pone insoportable de tráfico.
En Latacunga me quedo un día con la familia
Freire, ciclistas que se han pasado a pilotos de
rallyes. Qué le vamos a hacer. Amanece y
veo el Cotopaxi, el volcán activo más
alto del mundo. Que se lo digan a los de
Latacunga, que ha sido destruida media docena de
veces por este volcán que dista unos 60 km
en línea recta. La visión dura 15
minutos. Las nubes son las dueñas de los
cielos en estos meses. Una subidita al Chasqui y
bajada hasta los pies de Quito. La entrada en la
urbe no es de las mejores: están asfaltando
la Panamericana. Humos de coches, de máquinas,
de camiones, de alquitrán. Hmmm, exquisito
bouquet. Con la pulmonada bien contaminada entro
en Quito.
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| Bucle
quiteño.
Quito se extiende muchos km de sur a norte. Me
quedo por el sur, donde teníamos el contacto
de Edgar. Al llegar me entero de que Edgar vive
desde hace más de 3 años en Madrid,
pero de buena gana me hospedan y paso una buena
semana en compañía de la familia Jara,
la típica familia extensa con muchas generaciones
y niños y abuelos por todos los lados. Sabor
latino. Mientras le espero a Juli en su regreso
de las Galápagos, me dedico a buscar curro
por las agencias de viajes en bici. Conozco a Crosty,
un quiteño que llegó a Ushuaia en
bici, y nos vamos de fin de semanita y
cervezas a Mindo, un santuario de aves en medio
del bosque húmedo. Buenazo. Una vez más
me encuentro con los canadienses Tania y Gwendal,
a los que se les une Armel en su viaje hacia las
costas del océano glaciar Ártico (www.antipodes-expeditions.com).
Una cenita y la esperanza de volver a vernos por
Vancouver dentro de unos cuantos meses (??).
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Llega Juli con los ojos llenos de animalitos
y gracias al contacto de Alex Chain nos vamos al
norte de la ciudad, a casa de Cristina, otra ciclista.
Movemos más contactos para mostrar el internacional
audiovisual de los bicicletos: la peña de
Biciacción, el Café-Refugio Montaña,
el Café La Libre. Caen algunos donativos
y varias cervezas. Juli apura las fechas para llegar
a Madrid a fines de Enero y sale después
de un par de chuchaquis, la resaca nacional.
¡Snif! Bueno Juli, fuerza y suerte en la ruta
por Colombia y en las que sigan!!! A la semana siguiente
Cristina toma un bus y se une a Juli para rodar
por el país vecino. |
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Josetxu se queda solito, pero conoce a
Raquel, una amiga de la Crisa y nos consolamos con
un poquito de 'amor verdadero'. Ya
llegan los curros: dos semanas con Jan, ‘el
biking dutchman’, luego un mesecito
buscando auspicios para la competición de
ciclismo de montaña del Pawkar Raymi (ver
crónica ‘Navidades en el equinoccio’),
otros 10 días con Jan. Con esta pasta ya
me pago el boleto de avión de Cartagena a
Panamá. Debuti. De repente un mensaje
de los colegas de África Drilling con la
propuesta de volver a Sudán a perforar pozos
de agua. Hmmmm, es mucha pasta... hecho! Salto al
África, 4 meses entre Sudán y Kenya,
pozos de agua y Monte Kenya. De vuelta me paso dos
meses por casa con amatxu, familia y colegas.
Cañitas y muchos reencuentros. Todo bien.
Se acaban los curres y las vacaciones, la
bici espera aparcada a 40 km de la frontera con
Colombia desde hace más de seis meses. Vuelta
a Quito, más re-reencuentros con Raquel,
Crisa, Crosty... Últimas chelas y asadito.
Tomo un bus y me pongo en San Luis. Allí
está ella esperándome... Seguimos
pa'l norte.
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| FICHA
TÉCNICA: Biciacción (www.cicloviasquito.org)
.
Un buen contacto este de la peña que promueve
el uso de la bici en la ciudad. Nosotros nos encontramos
con Lucky allá en el Perú, y aquí
pudimos conocer a Cristian, Diego y al resto de
la tropa. Organizan cada 15 días un ciclopaseo
por toda la ciudad de Quito, en el que participan
muchos miles de ciclistas; difunden un periódico
semanal con info sólo de bicis, organizan
eco-paseos fuera de la ciudad... Un buen trabajo
de cultura sobre ruedas.
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